Cordyline australis
Llamativa planta de Nueva Zelanda que se cultiva en todo el mundo resistiendo incluso las
regiones más australes de ese país. Muy parecidas a las Drácenas en hábito y follaje,
pero presenta floraciones diferentes. Son plantas que adquieren porte arbóreo de pequeño
tamaño, perennifolio y poco ramificado, con tallo engrosado en la base. Adquieren un tamaño
próximo a los 2-3 metros, aunque si las condiciones son óptimas alcanzan los 6 metros.
En cada tallo se encuentra coronado por una roseta de hojas estrechas y elegantemente
arqueadas, de color verde, de 30-100 cm de longitud y 5 cm de anchura.
La floración se produce en verano en una gran panícula de pequeñas flores y dulce aroma
Las flores son blancas y cremosas, aunque solo ocurre en ejemplares adultos. El fruto
resultante es una baya globosa y blanquecina en la madurez.
Cultivo y cuidados:
No es muy resistente al frío, ya que solo soporta temperaturas mínimas no inferiores a 5ºC.
En lugares de invierno muy frío se cultiva como planta de interior. La ubicación que necesita
es a pleno sol o semisombra. Los suelos han de ser suelos fértiles y bien drenados por lo que
no es aconsejable regar en exceso. Por el contrario si se seca el suelo amarillean las hojas y si
está encharcado se pudren las raíces.
Multiplicación: La propagación es por semillas, trozos de tallo y mediante enraizamiento
del tallo aéreo.
Usos: Es una especie muy apreciada en jardinería, muy empelada como planta de rocalla
tropical y en macetas. También se cultiva como planta de interior.

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